
Desde el primer momento las manifestaciones contra mi presencia en Brasil quedaron atrapadas dentro de una fantasía. Una petición pedía la cancelación de una supuesta charla mía en el Sesc Pompeia que nunca existió. La charla imaginaria parecía ser acerca de “género”. Pero la conferencia real se tituló “¿El fin de la democracia?”. Así desde el comienzo hubo una charla imaginaria en lugar de la conferencia real, y se decía que yo iba a dar una ponencia, cuando en verdad yo era la organizadora de un evento internacional sobre populismo, autoritarismo y la impresión contemporánea de que la democracia está siendo atacada. No sé cuánto poder le atribuyeron a la charla que yo supuestamente iba a dar. Habrán tenido la idea de una conferencia muy poderosa, dado que aparentemente era para atacar a la familia, la moral e incluso la nación.